envíado por chicasyeah | 2 Febrero 2006 | sin comentarios
En el clima asfixiante del rancho Buenavista el detective estudiaba aquel cuerpo detenidamente.contemplaba ese rostro, esas manos, que los gusanos carcomían lentamente.su cuerpo inocente yacia en el suelo.A su lado se extendia el cadáver de un joven, su novio, que se habia volado la tapa de los sesos luego de asesinarla a ella.
-Era la hija del jardinero, una niña que se creia inocente, púdica, recatada.Es una lástima que muriera asi.
-Tienes razon, pero me parece que aqui hay algo que no cuadra... algo no está bien.
-¿De que hablas, dices que la escena esta fabricada?
-Así es.
La mirada del comisario quedó perpleja ante semejante juicio, decia para sus adentros.
-Necesito unas fotos,de cada una de las partes de la escena. Dile a los peritos que saquen las trayectorias de las balas, esto no se puede quedar así-el comisario ni se inmutó, su mirada perdida pensaba en las desapariciones misteriosas de varias prostitutas del pueblo-¡Vamos que esperas, azlo ya, rápido!
-Si señor-dijo, caminó hasta donde se encontraba el perito el cual reprochó la orden:
-Pero mira a este, acaba de llegar y ya está mandando.¿Sabes lo que me dijeron los muchachos?, su nombre real es Carlos, Carlos Montalban ¿no te suena?, dicen que lo trajeron aqui por loco...
Alelú, alelú,alelú, aleluya
Gloria a Dios
La iglesia del pueblo era un lugar solitario los dias de semana, en ella se congregaban sólo un par de personas harto conocidas que se reunían a cotillear mas que a rezar.El coro particular de la iglesia cantaba a buen ritmo el aleluya, mientras, el padre Vittorio les daba un sermón a los monaguillos.
Fue cuando entonces entró por la puerta principal;la presencia de esa persona impactó a todos, sabían quien era, y se preguntaban como podía atreverse a entrar allí.
-¿Necesita algo?... dijo el padre Vittorio.
-Si, he venido a confesarme, pero ya veo que no todos son bienvenidos...
-No, no, todos son bienvenidos en la casa del Señor-interrumpió el padre-,solo déjeme prepararme, no tardaré mas de unos minutos.
Todos estaban anonadados, cuchicheaban y murmuraban entre sí.El padre Vittorio no tardó mucho, reprochó la interrupción de la práctica y el coro retomó el canto, pero no de la misma forma.
Entraron ambos al confesionario, fue cuando entonces dijo:
-Padre perdóneme por que he pecado.
Gloria a Dios, aleluya.
7 horas despues...
Los amantes fornicaban en la oscuridad de la noche. En aquel araje salvaje se mojaban en su desnudez, aquella por la cual se esbozaban las gotas de lluvia.
Él ni siquiera se dignó a llevarla a un hotel, simplemente la arrastró a aquel denigrante sitio.Pero ahora eso no importaba, embarrada en el suelo como estaba, se rendía a la voluntad de aquel hombre. No era la única vez que la vejaban, prostituta como era no llevaba dignidad que una buena paga no pudiese comprar.
¿Que era lo que la había llevado junto a ese pervertido que se revolcaba entre sus piernas?, ¿que había hecho para merecer esto? Pensaba que tal vez fuese la necesidad, pero en ese momento no necesitaba su dinero... lo hacía todo por placer. Placer morboso y macabro por el peligro, placer que hacía aumentar su éxtasis que se convinaba con los efectos de la marihuana,formando un cóctel explosivo, el preludio de su muerte.
Él la había recogido en su camioneta como ya lo había hecho cientos de veces con otras ántes.Creyó ver que estaba demasiado drogada para reconocerlo, aún se preguntaba como no lo habían descubierto... tal ves fuese por que día a día mejoraba su arte: con sortilegios macabros, su cara lavada, su corbata de ejecutivo y su sonrisa cínica, logró conseguirla a ella y alejar a su amiga, preocupada por sus compañeras putas.
Jodida vida había llevado, aúnrecordaba como en las noches oscuras su padre se acercaba a su cama, besaba su frente, luego sus labios y despues empezaba a acariciar su cuerpo inocente.Memorias pútridas de cuando era violada, recuerdos de aquellas noches de miedo, aquellas noches de dolor. Entonces un buen día decidió escapar, cogió su maleta, se armó de valor y buscó su destino.Donde fuese que estubiese, solo buscando la manera de subsistir, de vivir, de ser; pero solo encontró la calle.
De allí provenían sus inclinaciones, de un infancia traumatizada, de ahí sacó su odio a la vida, su odio a los hombres. Pero esta vez era diferente, con él se sentía segura, ella conocía a este tipo, sabía quien era: su acosador. Cuando le ofreció su asiento recordó sus encuentros, sus intenciones. Y así, aún a pesar de lo drogada que estaba, conscientemente accedió a su petición de placer.
Su ropa desgarrada se extendía por el suelo, el asfixiante ambiente de la selva sólo aumentaba el éxtasis que sentía.Sus gemidos se escuchaban por todo el bosque.Él disfrutaba haciendo eso, disfrutaba viéndolas sufrir. Ella así como estaba no tenía otra opción que rendirse al placer
, no es que lo quisiera, si no que lo necesitaba.
Al dia siguiente despertó, contempló a la ingenua de su esposa dormida y decidió dar un paseo por el bosque selvático. Se preguntaba si estaría ahí...esperándolo.Subió a su camioneta Chevrolet dos puertas, encendió el motor, y emprendió su camino.
Estaba en la vía directa a su bosque, acelerando en su auto frenéticamente, impaciente, sin poder esperar a reunirse con su amada.Seguía preguntándose lo mismo una y otra vez, si seguiría alli.
Cuando llegó encontró su respuesta. al verla sonrió, preguntandose por que había de tener en la cabeza tan estúpida idea.
Luego de cogerla, se encaminó a su auto con los pantalones puestos y buscó en él una pala, instrumento con el que se dispuso a cavar un hoyo profundo para una herida profunda. Entonces, tomó el cuerpo desnudo de su amada al cuál besó dos veces antes de colocarla en su tumba, primero en su boca y luego en su frente.
Su cuerpo adquiría el color de los muertos, su tez olivácea declaraba su inexistencia.En el suelo descansaba su cuerpo, en el más allá vivía su alma.
Antes decir adiós le robó un recuerdo, una cruz de ciprés que colgaba de su cuello.
-Yo te ame, y ahora cargo tu cruz- dijo mientras se la colocaba.
Sus sentimientos eran confusos, no sabía lo que le pasaba, y fue cuando entonces las lágrimas le empezaron a brotar de los ojos. Recordó su vida, todo lo que habia hecho, lo bueno y lo malo, sus verdaderos amigos, todas sus amantes, y también recordó a su verdadero amor. Ese amor al que le cavaba su tumba, y al que le cumplió con gusto todos sus deseos
Cristina Izaguirre Arroyo 2º bach. B
envíado por chicasyeah | 2 Febrero 2006 | sin comentarios
En el clima asfixiante del rancho Buenavista el detective estudiaba aquel cuerpo detenidamente.contemplaba ese rostro, esas manos, que los gusanos carcomían lentamente.su cuerpo inocente yacia en el suelo.A su lado se extendia el cadáver de un joven, su novio, que se habia volado la tapa de los sesos luego de asesinarla a ella.
-Era la hija del jardinero, una niña que se creia inocente, púdica, recatada.Es una lástima que muriera asi.
-Tienes razon, pero me parece que aqui hay algo que no cuadra... algo no está bien.
-¿De que hablas, dices que la escena esta fabricada?
-Así es.
La mirada del comisario quedó perpleja ante semejante juicio, decia para sus adentros.
-Necesito unas fotos,de cada una de las partes de la escena. Dile a los peritos que saquen las trayectorias de las balas, esto no se puede quedar así-el comisario ni se inmutó, su mirada perdida pensaba en las desapariciones misteriosas de varias prostitutas del pueblo-¡Vamos que esperas, azlo ya, rápido!
-Si señor-dijo, caminó hasta donde se encontraba el perito el cual reprochó la orden:
-Pero mira a este, acaba de llegar y ya está mandando.¿Sabes lo que me dijeron los muchachos?, su nombre real es Carlos, Carlos Montalban ¿no te suena?, dicen que lo trajeron aqui por loco...
Alelú, alelú,alelú, aleluya
Gloria a Dios
La iglesia del pueblo era un lugar solitario los dias de semana, en ella se congregaban sólo un par de personas harto conocidas que se reunían a cotillear mas que a rezar.El coro particular de la iglesia cantaba a buen ritmo el aleluya, mientras, el padre Vittorio les daba un sermón a los monaguillos.
Fue cuando entonces entró por la puerta principal;la presencia de esa persona impactó a todos, sabían quien era, y se preguntaban como podía atreverse a entrar allí.
-¿Necesita algo?... dijo el padre Vittorio.
-Si, he venido a confesarme, pero ya veo que no todos son bienvenidos...
-No, no, todos son bienvenidos en la casa del Señor-interrumpió el padre-,solo déjeme prepararme, no tardaré mas de unos minutos.
Todos estaban anonadados, cuchicheaban y murmuraban entre sí.El padre Vittorio no tardó mucho, reprochó la interrupción de la práctica y el coro retomó el canto, pero no de la misma forma.
Entraron ambos al confesionario, fue cuando entonces dijo:
-Padre perdóneme por que he pecado.
Gloria a Dios, aleluya.
7 horas despues...
Los amantes fornicaban en la oscuridad de la noche. En aquel araje salvaje se mojaban en su desnudez, aquella por la cual se esbozaban las gotas de lluvia.
Él ni siquiera se dignó a llevarla a un hotel, simplemente la arrastró a aquel denigrante sitio.Pero ahora eso no importaba, embarrada en el suelo como estaba, se rendía a la voluntad de aquel hombre. No era la única vez que la vejaban, prostituta como era no llevaba dignidad que una buena paga no pudiese comprar.
¿Que era lo que la había llevado junto a ese pervertido que se revolcaba entre sus piernas?, ¿que había hecho para merecer esto? Pensaba que tal vez fuese la necesidad, pero en ese momento no necesitaba su dinero... lo hacía todo por placer. Placer morboso y macabro por el peligro, placer que hacía aumentar su éxtasis que se convinaba con los efectos de la marihuana,formando un cóctel explosivo, el preludio de su muerte.
Él la había recogido en su camioneta como ya lo había hecho cientos de veces con otras ántes.Creyó ver que estaba demasiado drogada para reconocerlo, aún se preguntaba como no lo habían descubierto... tal ves fuese por que día a día mejoraba su arte: con sortilegios macabros, su cara lavada, su corbata de ejecutivo y su sonrisa cínica, logró conseguirla a ella y alejar a su amiga, preocupada por sus compañeras putas.
Jodida vida había llevado, aúnrecordaba como en las noches oscuras su padre se acercaba a su cama, besaba su frente, luego sus labios y despues empezaba a acariciar su cuerpo inocente.Memorias pútridas de cuando era violada, recuerdos de aquellas noches de miedo, aquellas noches de dolor. Entonces un buen día decidió escapar, cogió su maleta, se armó de valor y buscó su destino.Donde fuese que estubiese, solo buscando la manera de subsistir, de vivir, de ser; pero solo encontró la calle.
De allí provenían sus inclinaciones, de un infancia traumatizada, de ahí sacó su odio a la vida, su odio a los hombres. Pero esta vez era diferente, con él se sentía segura, ella conocía a este tipo, sabía quien era: su acosador. Cuando le ofreció su asiento recordó sus encuentros, sus intenciones. Y así, aún a pesar de lo drogada que estaba, conscientemente accedió a su petición de placer.
Su ropa desgarrada se extendía por el suelo, el asfixiante ambiente de la selva sólo aumentaba el éxtasis que sentía.Sus gemidos se escuchaban por todo el bosque.Él disfrutaba haciendo eso, disfrutaba viéndolas sufrir. Ella así como estaba no tenía otra opción que rendirse al placer
, no es que lo quisiera, si no que lo necesitaba.
Al dia siguiente despertó, contempló a la ingenua de su esposa dormida y decidió dar un paseo por el bosque selvático. Se preguntaba si estaría ahí...esperándolo.Subió a su camioneta Chevrolet dos puertas, encendió el motor, y emprendió su camino.
Estaba en la vía directa a su bosque, acelerando en su auto frenéticamente, impaciente, sin poder esperar a reunirse con su amada.Seguía preguntándose lo mismo una y otra vez, si seguiría alli.
Cuando llegó encontró su respuesta. al verla sonrió, preguntandose por que había de tener en la cabeza tan estúpida idea.
Luego de cogerla, se encaminó a su auto con los pantalones puestos y buscó en él una pala, instrumento con el que se dispuso a cavar un hoyo profundo para una herida profunda. Entonces, tomó el cuerpo desnudo de su amada al cuál besó dos veces antes de colocarla en su tumba, primero en su boca y luego en su frente.
Su cuerpo adquiría el color de los muertos, su tez olivácea declaraba su inexistencia.En el suelo descansaba su cuerpo, en el más allá vivía su alma.
Antes decir adiós le robó un recuerdo, una cruz de ciprés que colgaba de su cuello.
-Yo te ame, y ahora cargo tu cruz- dijo mientras se la colocaba.
Sus sentimientos eran confusos, no sabía lo que le pasaba, y fue cuando entonces las lágrimas le empezaron a brotar de los ojos. Recordó su vida, todo lo que habia hecho, lo bueno y lo malo, sus verdaderos amigos, todas sus amantes, y también recordó a su verdadero amor. Ese amor al que le cavaba su tumba, y al que le cumplió con gusto todos sus deseos
Cristina Izaguirre Arroyo 2º bach. B
envíado por chicasyeah | 7 Diciembre 2005 | 3 comentarios
Hablaba y hablaba...
[Minicuento. Texto completo]
Max Aub
Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Y venga hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz de echarme mal de ojo. Hasta en el baño: que si esto, que si aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se le reventaron las palabras por dentro.
envíado por chicasyeah | 30 Noviembre 2005 | 6 comentarios
envíado por chicasyeah | 29 Noviembre 2005 | sin comentarios
Purificación Pérez Ramírez, nª 20, 2ª B
Pasiones encontradas:
Con la mirada escondida tras los cristales negros de las gafas miraba fijamente el paisaje a través de la ventanilla, aquel paisaje cambiante, hora pardo para más tarde pasar a un insinuante ocre y minutos después un intenso verde que dañaba mirarlo, hacía una hora que saliera de la estación, a los pocos minutos de acomodarse en el asiento miró a su alrededor, escudriñó a los viajeros que le quedaban al alcance de la vista, a su lado, un joven con los auriculares puestos movía levemente la cabeza al son de la música del pequeño aparatito que descansaba sobre sus piernas, cuando le vio sentarse se alegró, su animo no estaba para compañeros de viaje dicharacheros, le quedaban cuatro horas de camino y su mente divagaba en el espacio del tiempo que había sido su vida, acababa de cumplir cincuenta y dos años y hacía tan solo unas pocas semanas que había llegado a unas conclusiones que todavía su cerebro no acababa de procesar del todo, a lo largo de aquellos tres últimos años la sensación de derrota instalada en su corazón, en su alma, al principio solo la sentía de vez en cuando, ahora cada vez se quedaba más tiempo con ella, se estaba convirtiendo en parte de su cuerpo, en parte de ella misma, a veces recordaba sus ilusiones,¡quedaban ya tan lejos!, el tiempo y las visicitudes de la vida que le habían tocado vivir las había ido matando poco a poco, sacudió la cabeza en un intento de ahuyentarlas, dolían, era un dolor que nacía de lo más profundo.
¿Que hacía allí sentada en aquel autocar?,al final de aquel viaje le esperaba lo desconocido, solo conocía de él su voz a través de la línea telefónica, y una foto mandada por Internet, se miró en el cristal de la ventanilla, cuando se vistió aquella mañana lo hizo pensando detenidamente, escogiendo la ropa con ojo critico, ni el pantalón ajustado a sus caderas ni la camiseta que marcaba el contorno de sus pechos, ni el pelo que se había dejado crecer en una melena que enmarcaba su rostro, le podía quitar la tristeza que invadía su alma y se transmitía a través de su mirada,¿y las incipientes arruguitas que rodeaban sus labios?, se lo había pensado mucho antes de emprender aquel viaje, al final lo que la decidió fue aquella maldita sensación, ¿o era a la conclusión que había llegado y que su cerebro aún no terminaba de procesar?,era muy duro, demasiado duro para aceptarlo sin reservas, se preguntaba si solo sería un pequeño monstruo, como era posible que después de haber estado casada diecisiete años, tener tres hijos de ese matrimonio y más tarde llevar en pareja casi otros tantos y de la misma tener otro hijo,¿como podía llegar a la conclusión de que jamás se había enamorado?,de aquellos dos hombres que habían pasado por su vida solo recordaba los malos momentos, se afanaba por retener los buenos, pero costaba tanto,¿realmente habían sido tan pocos, o era que ella no los había sabido saborear?.
Su mente volvió al punto de partida, primero fue la descripción que de si mismo leyera en la ficha, estatura, uno ochenta y tres, separado con tres hijos, los cuales vivían con él, eso ya le sorprendió, más tarde sus comentarios, las cosas que le gustaban, coincidían en casi todo,¿sería real?, ¿o sería otra quimera?,cuando vio su rostro en aquella foto sintió un hormigueo en la boca del estomago, su corazón empezó al latir aceleradamente, aquella imagen que tenía en la pantalla del ordenador parecía sacada de lo más profundo de su mente, era la imagen de la persona que había buscado a lo largo de su vida, no sabía por que, pero siempre había estado allí, en mas de una ocasión se dijo a si misma que aquello solo era fruto de su imaginación.
¿Como podía tener aquella imagen tan nítida grabada en su mente?, y ahora, en aquel instante le tenía allí.
Todo, lo que había imaginado, todo, se convertiría de un momento a otro, en una pura realidad, esa realidad que creía tal vez inimaginable, pero indudablemente era cierta. Solo tendría ahora que poder afrontarla, y ver que su vida aparte de amores poco complacidos, seguía, a pesar de tener poca ilusión le quedaba esa pequeña esperanza, ahora le llegó el momento, por fin encontraría al hombre de su vida, ese con el que soñó tantas noches encontrar, y que a lo largo de su simple vida, no lo veía por más que buscaba.
Una brusca parada del tren la hizo dejar de pensar, Isabel (que así se llama nuestra protagonista), decidió bajar de éste y realizar así el objetivo que se había propuesto hacer. De pronto, se paró en seco, con la mirada ausente, sin un punto fijo, se paró a pensar si todavía tenía sentido el seguir esa historia que cambiaría su vida por una notable experiencia única, algo que solo viviría una vez debido a su larga edad. Algo se encendió en su mirada perdida, y es que notó, que una mano pasaba su hombro suavemente, se giró y vio que allí estaba, era él, no sabía como, ni porqué estaba allí, pero claramente su atractiva mirada lo demostraba, él la había ido a buscar, al verle ella creyó en nuevas sensaciones e ilusiones todos los temores que se habían planteado, ya se habían esfumado, sin duda fue un claro flechazo, y es que comprobó que él, físicamente y en persona era mucho mejor, que en una simple foto, en la cual apenas descubría el color de sus dulces ojos.
Alejandro (que así se llamaba) e Isabel se saludaron muy amistosamente, pero no era un saludo cualquiera, la primera impresión es la más importante, a pesar de las dudas de que pensaría uno del otro, al verse sintieron esa cálida sensación que se produce al ver a la persona querida. Ya sabían todo de sus vidas, sus gustos eran muy comunes, pero lo que temían los dos, era el saber si realmente se gustaban tanto, como en el cíber, parecía ser.
Alejandro acompañó a Isabel al hotel en el que se hospedaba, él le ofreció quedar esa misma noche para ir a un restaurante y pasar su primera cita, ella muy gustosamente aceptó su proposición. Isabel nada más entrar en su habitación, creyó que aquello no podía ser verdad, siempre había sido una persona muy prudente e insegura, pero esta vez, plantó todas sus ganas por conocer a este nuevo amor que verdaderamente le había encendido el corazón, no era como las demás veces, notó que cuando lo veía, los latidos se le aceleraban cada vez más intensamente y con más deseo, nunca creyó que la palabra amor fuese, así, para ella no existió el amor de forma natural, pero vio que ahora comprendía a muchos escritores de novelas que no había llagado a entender cuando hablaban de amores imposibles o inesperados. Se vistió con el mejor vestido que tenía, de un color rojo carmín que despistaba la atención de cualquiera que pasaba por su lado, dejó su melena larga y rubia al descubierto, con sus brillantes ondas que recorrían el espacio que requerían, ya estaba lista para ver a su nuevo amado.
Cuando bajó al hall del hotel, él ya la estaba esperando y nada más bajar las escaleras vio que bellísima mujer acababa de conocer, nunca se arrepentiría de ese encuentro que la vida le había regalado. La agarró de la mano y con pocas palabras pues su exahustividad no le permitía decir nada, quedó atónito ante tanta perfección (y es que el amor, cuando es ciego, es perfecto).
Tras una larga velada en un restaurante muy apropiado de Venecia, Alejandro le confesó las palabras más adecuadas en el momento más oportuno, ella escuchó lo que deseaba oir, y como respuesta se unieron en un único beso.
Desde entonces Alejandro e Isabel salen, juntos y comenzaron una vida juntos, lo que podemos sacar de esta historia es que siempre encontraremos lo más esperado cuando menos esperanza tengamos, siempre se puede llegar a sentir ese primer amor independientemente de la edad que se tenga, porque cada vez que empecemos una historia, empezaremos una nueva vida.